PORQUE TE FUISTE
Fecha Monday, 08 June a las 20:28:32
Tema Terror y Microrelatos


PORQUE TE FUISTE
La noche había sido larga, la vigilia tensa. El cansancio pesaba como una losa.

Esperar, esperar, pensar y mirar por la ventana.

Las cortinas eran un puro ir y venir, los visillos desangelados habían perdido su forma inicial de tanta danza por los rieles.

Ella no llegaba, no llegaba nunca.


PORQUE TE FUISTE
La noche había sido larga, la vigilia tensa. El cansancio pesaba como una losa.

Esperar, esperar, pensar y mirar por la ventana.

Las cortinas eran un puro ir y venir, los visillos desangelados habían perdido su forma inicial de tanta danza por los rieles.

Ella no llegaba, no llegaba nunca.

- Dónde se habrá metido, porqué no oigo ya el motor del coche. Es extraño, es preocupante, es alarmante, es insoportable.

- Si no me llama, la llamaré yo. Esperaré media hora más.



La nevera se abría y cerraba. Un vaso de agua.

Un cigarrillo, otro, otro más. El dormitorio se llenaba de un humo tan espeso como su mente. El cenicero rebosaba de angustia, colillas y miedo.

El espejo del baño le tiraba a su propia cara la imagen patética de un ser abandonado a la suerte de otro. Llamó. Llamó pero el número ya no estaba operativo.



Ya salía un sol tenue por el horizonte marino. La línea plateada del agua a lo lejos se difuminaba con el gris perla de un cielo que presagiaba un día poco acogedor. Y el sol, peleaba a duras penas entre las nubes por dejarse ver. No calentaba lo suficiente.



Las ojeras, eran grandes, negras y resentidas. Sin apenas fuerzas para mantener la mueca de normalidad en su rostro, en su boca, hizo un último esfuerzo. Encendió la cafetera. Esperó y esperó. Nunca una cafetera eléctrica le había parecido tan lenta. Tan lenta como la noche que acababa por fin de largarse.



Se bebió un café amargo con la mirada perdida en cualquier cosa, permaneció así, mientras sorbía, con los ojos inmóviles, sin vida propia.



Se levantó como un autómata, abrió el grifo de la ducha y dejó caer el agua un rato. Se abandonó al agua para que le quitara las penas y el rencor, y sobre todo la culpa, la inmensa culpa, limpiando su alma, su piel, sus miserias. Se sentó y dejó que le cayera encima como una lluvia abundante.



Al volver a la habitación, abrió un cajón, cogió una fotografía, la miró largamente, la miró para no olvidar una cara. Necesitaba hacerlo.



Ya era tarde, si no cogía esa fotografía, no era capaz de recordar aquél rostro del que tanto dependía. Mal síntoma. Cuando un rostro no permanece sin ayuda de una foto.



Pensó que había pasado ya un año, y otra vez, cuando llegaba la noche, volvía a revivir la pesadilla de la espera sin comprender que ella ya no estaba. Si al menos le hubiera perdonado, cuando a él se le fue aquella mano inoportuna, si al menos él hubiera sido capaz de decir “lo siento” cuando se puso celoso por una tontería, si al menos ella le hubiera dado una quinta oportunidad, si al menos ella hubiera saludado cuando se cruzaron en la calle, al poco de marcharse para siempre.



Todas las noches, una tras otra, se cumple el ritual de la pregunta: “¿porqué te fuiste?. Y todas las mañanas una tras otra, el espejo le devuelve la respuesta: “Por ti”.







Este artículo proviene de El Portal de la Rosa de los Vientos
http://rosavientos.es

La dirección de esta noticia es:
http://rosavientos.es/modules.php?name=News&file=article&sid=289