Principio y final
Fecha Monday, 22 May a las 06:53:04
Tema Terror y Microrelatos


El paso del tiempo era para él un exilio. A veces estimulante; las menos. Las más , un nutritivo varadero para el olvido de la conciencia. Observaba el día de su nacimiento como el ocaso de una vida pasada y cada nuevo amanecer lo consideraba un ataud abierto. La memoria le estimulaba lo mismo que una puesta de sol, mas llevaba lustros sin ver dos seguidas.

Todas las cenizas de un siglo se esparcian a su alrededor y los mulgaños de su cabeza se empeñaban en llevar la contraria a los estados de ánimo que los demás requerian de él para considerarle legal, sociable. Era por eso que odiaba a todos los insectos.
Por aquellos días escribia: Se acabaron los girasoles henchidos de mineral putrefacto/ Los lírios de amores gastados/ Las amalgamas de de pétalos amargos, de raices voladoras y pistilos subterraneos. Hallaron su fín los eructos heridos de gas incendiario/ Los regueldos de afectos pasados/ Las infecciones de huesos dañados, de digestines atrasadas y hartazgos contemporaneos. Terminaron en mi los planetas hundidos en liquido envenenado/ Los cometas de colores apagados/ Las galáxias de astros sucedaneos, de estrellas castigadas y satélites de antaño.
Nunca fué capaz de crer en alguién, de aprender de nadie y jamás pretendió enseñar nada. Así con el transcurso de los años se acabó convirtiendo en un fantasma para las agencias de seguridad y en profeta de una vieja religión. La delincuencia asumida era, al fín y al cabo, nada peor que la decencia inducida. Además no requeria de disciplinas ni obligaciones, pués era en el caos estructural donde él hallaba su nivel máximo de perfección.
Por aquellos días escribió:
Largo invierno. Este invierno se avecina. Sobre nuestros pecados/ Para vuestras ruinas
Viejos cuentos. Aquellos cuentos se amotinan.Bajo nuestras verdades/ Tras vuestras mentiras.
Dulces besos. Esos besos se aglutinan. Por nuestros encuentros/ Sin vuestras despedidas.
Amargos sueños. Otros sueños se olvidan. Según nuestras deidades/ Hasta vuestras inquinas. Y la muerte sorprende/ A la vida distraida.
Sólo tenía un problema. Por eso; Cuando al lado del charco de sangre reseca en en cual se apoyaba empegostada su reventada cabeza. Ya sin mulgaños. Se sorprendieron al hallar una nota manuscrita que decía: Estaba harto de estar sólo.





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