Mi Vida
Fecha Tuesday, 02 May a las 05:10:46
Tema Terror y Microrelatos


Una estancia oscura y fría, es el primer recuerdo que tengo, cuatro paredes, un techo, … y una ventana, durante ese tiempo encerrada, recorrí el mundo a mi antojo, casi todo lo que sé, lo aprendí en aquellos días.

MI VIDA

Una estancia oscura y fría, es el primer recuerdo que tengo, cuatro paredes, un techo, … y una ventana, durante ese tiempo encerrada, recorrí el mundo a mi antojo, casi todo lo que sé, lo aprendí en aquellos días.

Durante esa etapa, viajé por el mundo a lomos de una gaviota, navegamos por la Tierra, en el viaje pude ver, maravillas hechas de piedra y sal, algunos seres de los que no tenia conocimiento me enseñaron a olvidar, cuando termine mi recorrido por la Tierra, baje de la gaviota y me subí a lomos de una anchoa, y junto a ella volé por los Cielos, en el viaje pude ver maravillas hechas de viento y agua, algunos seres de los que no tenia conocimiento me ensañaron a olvidar, cuando termine mi recorrido por los Cielos, baje de la anchoa y me subí a lomos de un topo, y con él volé por los mares más azules, en el viaje pude ver, maravillas hechas de viento y sal, algunos seres de los que no tenia conocimiento, también me ensañaron a olvidar, cuando termine mi viaje por el mundo me olvide de lo que había visto porque así recuerdo a esos seres que encontré, entre el mar, la tierra y el cielo.

Justo después de mi muerte, vino a visitarme una sombra, calida y luminosa, la sombra más roja que nunca vi. Esta sombra se inclino y a susurros me sopló cerca de la ceja unos versos, desde entonces huyo del sol porque me recuerda a esa sombra que una vez me habló.

Cuando fui algo mas joven me empeñe en viajar al centro de la Tierra, así es que subí a la cumbre más alta que encontré y salte al vacío, mientras descendía soñé despierta y vi los “castillos en el aire”, en mi caída yo roce uno pero al instante desapareció y se convirtió en humo. Seguí mi descenso esta vez controlando la velocidad, intente parar con uñas y dientes, luego mas lentamente que al principio, continué mi camino en solitario, pasee por los jardines que existen en el centro, vi a la sombra de mi habitación, entonces recordé el ultimo verso…, cuando sacié mi curiosidad el suelo tembló, y fui expulsada del reino, una vez mas al exterior.

Pasado el Martes y doblando la esquina, me encontré un día con el Domingo, nunca antes había visitado ese sitio, los que allí vivían felices no olvidaban nunca que al doblar la esquina, el Lunes amanecía. Me quede por allí un tiempo disfrutando y cuando me canse nadé hasta el Martes que ya lo conocía, pero me di tarde cuenta que no veía el lugar de la misma manera, algo del hechizo del Domingo se quedo conmigo durante el viaje, llegue al Viernes muy aburrida y por diversión rescate de una jarra de algodón, un alfiler, que chillando me gritaba que lo sacase de allí, agradecido me pincho y volvió a su jarra de algodón

A mi antojo entro y salgo de la luna, hace años que la conozco, la primera vez que fui para admirarla, ella se mostró llena y fría, hacia tiempo que nadie la visitaba y después de amarla mucho, ni tan siquiera me dejo besarla. Hay días que no bajo a verla pero el regalo del alfiler me dice que sigue donde la deje.

Tome la carretera a ninguna parte, casualmente tropecé con un grupo de ciruelas que rodaban lentamente y al frente una naranja, y las acompañe un trozo del camino, al llegar al destino las ciruelas se mostraban marchitas, con cortes, arañazos y golpes, no era así para la naranja que prudentemente se había protegido, pero al preguntarles por el trayecto, las ciruelas hablaron,… por cada herida, un relato, y la naranja inmaculada se rió: “fue mas corto el camino que la narración”. Después de decirse adiós, me quede con la naranja que resumió en dos minutos la odisea de las ciruelas y al separase pensé que de las dos historias que escuche, la de las ciruelas me gustó más.

Cada vez que puedo vuelvo a casa y charlo con mis “yos” en el jardín secreto que tengo justo en el medio del alma, al lado del agujero negro donde tiro lo que no me sirve, …por suerte tiro poco dentro. En ese jardín me siento y defino lo que no deseo, hace poco encontré la sombra de mi habitación, me vigila, pero lo que no le he dicho, es que tengo una escalera para volver a aquí si algún día me pierdo. Este jardín me lo regalo una bruja en un año de tormentas y el agujero ya lo tenía en mi primer recuerdo.

Durante mucho tiempo quise una estrella y caminé por la nada en busca de alguna, porque solo rodeado de la nada puede existir un todo. Por segundos recorrí todo lo que no encontré y exhausta me senté en el borde del mundo, por hacerme compañía se acercaron una gota de agua y por un trozo de brisa, me bebí el agua y respire la brisa, y me acerque al planeta de las mariposas para mudar de piel y desistí porque comprendí, que nunca lograría tener una estrella en mi poder.

Un día quise estar en otro lugar y de tanto desearlo vino una araña y tejió para mí unas alas con las que pude volar, y volví a la cumbre más alta que encontré para alcanzar el horizonte, justo cuando lo iba a tocar, tiraron de mis alas y volví a empezar.

Siendo ya una hormiga, desesperada, quise entregar mi vida y ser el plato de una avispa, y estando en lo alto de una flor, sacudía y gritaba para que pudieran verme, al rato se acerco una avispa y sorprendida me miro, no estaba acostumbrada a que la comida le llamara, y no calle durante días, y la avispa solo escuchaba sentada en otra flor, cuando termine de contarle las peculiaridades de ser una hormiga, me dejo caer sobre un grano de café, que lleve como premio de vuelta a mi hormiguero.

Hubo una época en la que fui río, y no de aguas cristalinas, yo era caudaloso y turbio, tenía bajo mi protección a una quimera, un tritón, y un unicornio, venían muchos cazadores en busca de las piezas pero dentro de mi cauce se cobijaban y cuando pasaba el peligro yo les avisaba para que pudieran salir a caminar sin miedo, de tanto cuidarlos se me olvido que el río también necesitaba mi atención y cuando me quise dar cuenta ya era tarde. Vino entonces la Luna y con mucha paciencia se reflejo en lo que quedaba y las transformo, todavía hoy son el cobijo de la quimera, el unicornio y el tritón.

Durante eones me llamaron de muchas maneras, madre, hija, hermana, amiga, sobrina, prima, niña, mujer, con ninguna de ellas me sentí nunca identificada, de manera que un día salí a buscar mi nombre, primero fui hacía el norte, me senté a esperar el día sobre una roca junto al mar, en silencio y sin respirar espere a oír mi nombre, pero no fue así. resuelta a conseguir lo que en principio me propuse, esta vez por probar, camine hacia el sur, sobre una duna junto al mar increpe al viento, en silencio y sin respirar, espere una vez más, pero fue en vano, convencida de saber donde buscarlo, al oeste baje y sobre la copa de un árbol junto al mar, en silencio y sin respirar, espere que la noche me quisiera nombrar…, pero no quiso, y en la ultima oportunidad, viaje hacia el Este y sobre el viento, en la noche junto al mar, al amanecer oí mi nombre contra las dunas, los árboles y las rocas restallar.

A menudo me gusta perderme por el placer de volver a encontrarme, camino por la orilla que separa mis dos mundos, el mío y el real y como soy sapo, salto a mi antojo de un lugar a otro.

Aquí relatado les lego la historia de mis heridas, cada palabra aquí escrita fue una lección aprendida.





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