Volátil
Fecha Tuesday, 06 December a las 08:18:18
Tema Terror y Microrelatos


En el cementerio de Montmartre, cerca de la tumba de Heine, hay otra sin nombre ni inscripción que identifique a quien fue propietario de unos huesos que se presume están enterrados allí.


“Volátil
como recuerdos como sueños
como caricias y besos
volátil
así es mi empeño.”

anónimo.


En el cementerio de Montmartre, cerca de la tumba de Heine, hay otra sin nombre ni inscripción que identifique a quien fue propietario de unos huesos que se presume están enterrados allí.
Es un poeta desconocido, según me contó un clochard en las inmediaciones de la Place de Clichy.
La Place de Clichy parece algo real porque figura en los mapas. Igual pasa con el cementerio de Montmartre y con la tumba de Heine. Parece que Heine también es real porque su nombre figura en la carátula de algunos libros que ya pocos leen. El poeta y el clochard no son menos reales. O son tan irreales como lo demás, ya que Heine murió hace ya mucho y la plaza y el cementerio que hemos mencionado son sólo edificaciones que tarde o temprano serán demolidas.
Si hablamos de realidad nada me parece más real que yo mismo. Otro tanto pensarás tú, lector, para quien yo soy solamente el hipotético autor de este escrito: somos hipotéticos el uno para el otro, en efecto.
Pero es seguro que ambos estamos convencidos de que estamos vivos y de que habitamos el mismo planeta. Cuando digo el mismo no lo digo sin intención precisa, porque tanto a ti como a mí nos hace falta que otros (o al menos un otro) habite en el planeta para convencernos de que el planeta existe. No es tan metafísico ni abstracto como parece, escucha:

Si estuviéramos solos, realmente solos en el mundo, si tú o yo fuéramos los únicos habitantes de París y estuvieras en este momento paseando por la Place de Clichy, que sería entonces un lugar tan vacío y muerto como el cementerio, es probable que sintieras que todos esos desconocidos que andaban por allí, esos molestos viandantes, peatones, pasajeros que ensucian el paisaje con sus gestos y sus voces, con codazos e improperios, con sonrisas fingidas, con perros, con porros, con formas de vestir y ser y pensar que en nada se parecen a la tuya, con vidas ridículas, inútiles, desdichadas...es probable que sintieras que todos te hacen falta.
Si estuvieras solo todo no sería más que una ilusión: te volverías loco.
Creo que eso sentiría yo, al menos.
Como siento qué hace falta un nombre en la lápida de ese poeta desconocido e hipotético que me inspiró este hipotético texto que tú, hipotético lector estás terminando de leer.
Si nadie existiera tampoco existiríamos ni tú ni yo.
Te recomiendo que mires a tu alrededor y busques de inmediato al ser humano más próximo, más bello, más accesible y le des un beso en la boca.
Yo procuraré hacer otro tanto.

Mercurius









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