Los constructores de pirámides se ponen en huelga
Fecha Thursday, 08 September a las 12:23:18
Tema Pasajes de la Historia


Corría el año 1165 a.C. en el país del Nilo. Egipto estaba gobernado por aquel entonces por Ramsés III, nieto de Ramsés II.



El faraón que protagoniza nuestra historia llegó al poder con 33 años y se encontró con una situación de cierta estabilidad política. Si bien hubo intentonas de ataque por parte de los libios y de los "pueblos del mar", ninguna tuvo éxito, por tanto pudo dedicar su esfuerzo a la construcción de grandes monumentos.

Las pirámides llevaban 600 años pasadas de moda, ya que por aquel entonces los faraones preferían ser enterrados en tumbas excavadas en el interior de las montañas, lo que se conoce como hipogeos. Los obreros, artesanos y escribas encargados de construir la tumba del faraón en el Valle de los Reyes se alojaban en la aldea de Deir el-Medina. Los trabajadores permanecían 10 días en la tumba y regresaban a la aldea para descansar y para celebrar las fiestas religiosas.

Como estos artesanos no podían dedicarse a la producción de alimentos, el Faraón se encargaba de suministrárselos, entregándoles regularmente cargamentos de pan, cerveza, dátiles, verduras y también agua potable. En los días más señalados les daba también higos y carne. Además, les abastecía de vestidos, calzado, vasijas y material de trabajo. El salario se les pagaba en forma de cereales, en concreto por trabajar en la tumba los capataces y escribas recibían 52 sacos de cereal al mes, aparte de una casa en la aldea, una choza en el valle, algunos animales, y un pequeño terreno para cultivar y en ningún caso nada de esto podía ser vendido ni heredado.

Los salarios se pagaban por adelantado, al principio de cada mes, sin embargo Egipto, a pesar de su estabilidad política, había comenzado una decadencia económica debido a la corrupción y a la mala organización de los recursos. Esto hizo que la comida empezara a llegar con retraso a los trabajadores e incluso que las raciones fueran menores que las acordadas. Los trabajadores, hartos de la situación, tomaron en ese año del 1165 a.C. una firme decisión que no tenemos constancia que se hubiera producido nunca antes en la Historia: ponerse en huelga.

Ni cortos ni perezosos, los constructores de tumbas abandonaron sus puestos de trabajo y se dirigieron a los templos, entrando por la fuerza y paralizando las actividades que tenían lugar en ellos. El escriba Amennakht recogió lo sucedido en el "Papiro de la huelga de Turín". A los pocos días, llegaron los salarios, y con ellos la tranquilidad, pero en los meses siguientes tuvieron que volver a rebelarse en dos ocasiones más. La visita del visir a la zona, que viene a ser como el primer ministro, hizo que se llegara a un pacto entre el faraón y los trabajadores: se les entregarían las raciones completas el día correspondiente a cambio de que ellos no se rebelaran más.





Este artículo proviene de El Portal de la Rosa de los Vientos
http://rosavientos.es

La dirección de esta noticia es:
http://rosavientos.es/modules.php?name=News&file=article&sid=212