Marco Polo: el mercader de sueños
Fecha Saturday, 03 September a las 17:29:47
Tema Pasajes de la Historia


En la obra más conocida del escritor irlandés Johathan Swift, “Los viajes de Gulliver”, el protagonista se enfrenta a una sociedad que no se cree las aventuras que él cuenta que le han sucedido en lejanas tierras. Algo parecido le sucedió en el siglo XIII a uno de los viajeros más famosos de la Historia, el célebre Marco Polo.



Corría el año 1255, cuando dos mercaderes venecianos, de nombre Nicolás y Mateo, partieron hacia Asia y alcanzaron China en 1266. Un tiempo después volvieron a casa como enviados del Kublai Khan, el emperador de aquel territorio, con una carta para el Papa en la que se le pedía que enviase a gente ilustrada para que enseñase en su imperio el mensaje cristiano.

En 1271, los mercaderes regresaron a China con la respuesta del Santo Padre, que les envió a dos religiosos. Ésta vez, el mercader llamado Nicolás fue acompañado por su hijo Marco Polo, de diecisiete años, que pronto se ganó el favor del Khan y fue nombrado consejero. Unos años después se le concedió el privilegio de ser gobernador de la ciudad de Yang-techen, y 27 ciudades más comprendidas en esa región.

La familia permaneció en China durante veinticuatro años, tras los cuales regresaron a Venecia, donde Marco Polo se convirtió en un gran foco de atracción, ya que todos querían escuchar las extrañas historias sobre lo que había visto en aquellas lejanas tierras. El libro que escribió al respecto, llamado “El Millón” o “Libro de las maravillas del mundo”, pronto se convertiría en un éxito.

En su obra, nuestro viajero describe diferentes aspectos de la vida en el Lejano Oriente: el Gran Canal, la estructura del ejército mongol o el sistema postal del Khan. Reinos legendarios, costumbres inauditas, seda, especias y piedras preciosas, pueblan con una narracción en la que cualquier descripción adquiere tonos míticos, desde las piedras negras que podían arder, es decir, el carbón, hasta la utilización del papel moneda. La mayoría de la gente, sin embargo, se burlaba de sus relatos, creyendo que eran fantásticos, incómodos, tal vez, ante la posibilidad de que en Oriente existiese una civilización en algunos aspectos más avanzadas que la europea.

Cuentan que Marco Polo introdujo en Italia algunos productos chinos, como los helados, la piñata y la pasta, especialmente los espaguetis, aunque según otros autores estos productos ya eran conocidos en Occidente desde hacía varios siglos.

El 8 de enero de 1324, cuando contaba con 70 años de edad, se produjo el fallecimiento de Marco Polo. En su lecho de muerte, quizá como respuesta a los que creían que se había inventado aquella historia dijo: “sólo he contado la mitad de lo que vi”.





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