El Plan Marshall
Fecha Saturday, 03 September a las 17:25:42
Tema Pasajes de la Historia


Decía el orador griego Isócrates que "probamos el oro en el fuego y distinguimos a nuestros amigos en la adversidad".



El 5 de junio de 1947, durante el discurso de clausura del año académico en la Universidad de Harvard, George Marshall, secretario de Estado norteamericano, anunció que los Estados Unidos estaban decididos a financiar un plan de apoyo a la reconstrucción de todos los países europeos que lo quisieran para tratar de recuperar a las economías europeas que se habían visto resentidas por la Segunda Guerra Mundial.

El Plan Marshall supuso una confirmación de que los Estados Unidos estaban verdaderamente comprometidos con la paz y la prosperidad europeas, tal y como habían demostrado durante la guerra dotando a Europa de un apoyo sin el cual muy probablemente nuestro continente hubiese sido víctima de una victoria nazi.

El Plan Marshall no consistía en enviar dinero a los europeos, ya que se hubieran podido generar especulaciones financieras: lo que se hizo fue enviar bienes, mercancías. Los americanos conseguían los bienes y se los entregaban a los gobiernos de los países europeos sin que mediara ningún pago ni contraprestación. Estos gobiernos organizaban la venta en sus mercados nacionales.

Si bien es cierto que no había que pagarle a los americanos, lo que tenían que hacer los gobiernos era retirar una cantidad de dinero equivalente a lo que costaban los bienes que habían recibido, y acumular ese dinero en lo que se conocían como “fondos de contrapartida”, cuya utilización tenía que hacerse de acuerdo con los estadounidenses. Estos fondos fueron una de las claves para que los países europeos volvieran a despegar.

Los bienes que se enviaban a Europa eran los más necesarios para poner en marcha el proceso productivo: materias primas, productos alimenticios, fertilizantes, carbón, petróleo, maquinaria y medios de transporte principalmente. Los países que más se beneficiaron fueron Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y Holanda. También países cuya participación en la Segunda Guerra Mundial había sido anecdótica, recibieron estos fondos, tal es el caso de Grecia y Portugal. España, oprimida por el yugo de Franco, se quedó fuera.

Sólo un país como los Estados Unidos de América, acostumbrado a proyectos colosales, podía hacer frente con tanta eficacia a una reconstrucción coordinada de Europa que permitió que en muy poco tiempo la economía europea lavara las heridas de la Segunda Guerra Mundial, y con este gesto demostró una verdadera amistad hacia nuestro continente, porque, como decía Isócrates, "probamos el oro en el fuego y distinguimos a nuestros amigos en la adversidad”.





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