Mariquelo: el 31 de octubre salmantino
Fecha Tuesday, 23 November a las 18:00:36
Tema Pasajes de la Historia


La de hoy es una historia muy simple. Pequeñita en la forma, pero de gran fondo. En el año de 1755, un 31 de octubre, Salamanca fue azotada por el terremoto más importante de su historia. Cuenta la leyenda que sus dos catedrales se movieron como espiga al viento. ¡Qué frágil es toda creación humana ante el ímpetu del Universo!

Los Mariquelos, encargados del cuidado de las catedrales, desde entonces tenían que subir hasta la veleta de la catedral nueva para cerciorarse del estado de ambos recintos religiosos y, después de contemplar que éstos no sufrían ningún daño en sus estructuturas, dar gracias a Dios.
Desde hace dieciocho años, Ángel Rufino de Haro, un nuevo Mariquelo, sube no sin cierto riesgo hasta lo más alto de la "Nueva", y desde allí dar gracias a Dios, pedir por la paz en el mundo y alentar en cierta medida el folclore charro. Lo nuestro. Lo lígrimo.
Cada año suelta una paloma como símbolo de paz. Este año ha soltado dos que la cosa está muy delicada. Es una pequeña hazaña de mi pueblo pero que describe, según creo, el sentir antropológico de los habitantes del Tormes.





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