Quo vadis?
Fecha Wednesday, 22 September a las 18:44:15
Tema Terror y Microrelatos


La aeronave del vigésimo-noveno presidente de la República, Camus Baldwing, atracaba en el puerto 16 de la capital Central, en el planeta Basek.
Camus agarró con cariño la mano de su mujer al salir por las compuertas del aparato, sabía que la multitud los esperaba. En su corazón pasaron recuerdos de aquellos tiempos pasados, momentos en los que temió perderla de su lado por la distancia, o por su angosto camino en el Proyecto Comunidad. Siguieron la alfombra roja mientras una gran cantidad de personas les vitoreaban a los lados. Decenas de dispositivos móviles de información revoloteaban a su paso captando cada uno de sus movimientos para informar a la República del estado de su máximo mandatario. En él se reflejaba la grandeza de la especie más expandida y evolucionada del universo. La única especie inteligente en la que cada uno de sus individuos interactúan con la masa social de forma compleja, dando lugar a la super-entidad humana, cuya totalidad es mayor a la suma de sus partes.

- Encantado de volver de mi viaje por los planetas de Varsovia y Nueva York. – Camus recolocó su sonrisa para transformarla en un grave tono de preocupación. – En la Convención de Defensa Anual, de la cámara alta, trataremos el conflicto en detalle, y emitiremos un proyecto para la cámara baja, donde los ciudadanos decidirán sobre la resolución 4508 de la República.- finalizó el presidente alzando la mano izquierda desde su nariz hacia medio metro de su frente flexionando el codo, como saludo de rigor a la República.

El bullicio a sus espaldas era incesante. Camus y su mujer sintieron un gran alivio al internarse en el silencioso interior del aerotaxi que los esperaba para llevarlos, a través de los túneles del subsuelo de la ciudad, al Hotel Convector.

Muchas cosas pasaban por el cerebro de Camus. El puente de identidad (PDI) de su muñeca lo conectaba a su gabinete de Ayudantes como fórmula para el trabajo en equipo. Le parecía curioso que todo lo que era y de lo que formaba parte fuera accesible desde aquel sencillo dispositivo insertado en su piel. El PDI detectaba cualquier necesidad en el lenguaje de su cerebro y era satisfecha al instante, a través de la emisión de ondas gamiria a los aparatos electrónicos y la estimulación química. El ser humano encontraba la satisfacción antes de llegar a solicitarla ya que el PDI era más rápido que el ineficiente lenguaje verbal, o el escandaloso lenguaje corporal. Camus se sorprendía de todas aquellas pequeñas cosas porque conocía la historia del hombre. Desde pequeño en el Proyecto Comunidad había sido educado en nuestros orígenes.

La temperatura en la cabina del aerotaxi era exacta para lo que deseaba. Camus y su mujer intercambiaron miradas de complicidad, e instantáneamente los cristales se tintaron de negro dejándolos en la más absoluta oscuridad. Aún quedaban treinta minutos para llegar al Hotel.

Camus descubrió la pesadumbre de sus ayudantes de Gobierno al encontrarlos en el hall del Hotel Convector, y dio gracias a los cielos por estar protegidos en un círculo cerrado de información. Ninguno de los representantes debía detectar la más mínima inseguridad en el equipo. Estuvieron hablando un rato sobre las diferentes estrategias a adoptar ante las distintas peticiones de los representantes de Varsovia y Nueva York. El mensaje debía quedar claro: “La República es un todo único e indisoluble, respaldado por el Parlamento”. Camus no esperaba que la decisión inteligente de la cámara baja derribase la propuesta de los representantes de las comunidades, pero temía aquella posibilidad por lo que debía elaborar un plan alternativo. Aún quedaban unas horas para la Convención por lo que se retiró a su habitación disolviendo a sus ayudantes y animándolos a trabajar en esa dirección. Quedaban emplazándolos hasta la Convención.

La cámara baja del Parlamento estaba formada por occhuns, entes orgánicos colectivos de las comunidades humanas dispersadas en el universo, allí se exponían y decidían las principales enmiendas legislativas para el gobierno de la República. La cámara baja suponía el gobierno del pueblo por y para el pueblo, ya que cada occhun agregaba los pensamientos y puntos de vistas de todos los miembros de su comunidad emitiendo un voto válido para la toma de decisiones representando a cada identidad planetaria. La cámara alta estaba formada por un único representante elegido por votación en cada planeta, en cada comunidad. En la cámara alta se decidían las disputas entre comunidades y planteaban las nuevas necesidades legislativas, que más tarde deberían ser aprobadas por los ciudadanos en la cámara baja. El Parlamento, formado por ambas cámaras, era uno de los pilares en la construcción de la super-entidad humana universal en la capital Central situada en el planeta Basek a tres años luz de la desaparecida Tierra.

El segundo gran pilar estaba representado por la pirámide tecnológica Magestic, situada en el satélite Europa. Aquella construcción era considerada como el último legado Terráqueo, pues tan solo quince años más tarde de su culminación se había colapsado la Tierra. Cualquiera podría haber pensado en el final de los recursos de la Tierra, de las guerras que supondrían la supervivencia de unos u otros pueblos y del catastrófico estallido final, pero sólo el Proyecto Comunidad había estado preparándose durante cientos de años para esa nueva arca de Noé. Su gran plan diseminó a la humanidad, cual semillas en el infinito campo del Universo, en miles de planetas con características atmosféricas y gravitatorias que permitiesen la subsistencia humana. La especie humana avanzaba por fin hacia la eternidad natural, pues la memoria de todos sus miembros se había ido acumulando, y evolucionaban en la vida virtual de las instalaciones del satélite Europa de Júpiter. Por eso las decisiones del Parlamento tenían en cuenta el Gran Libro Rojo, o esa gran humanidad virtual a la que todo ser humano era llamado a volcarse una vez en la vida. El Gran Libro Rojo era la única Comisión Permanente de Gobierno en la República, el segundo pilar de la super-entidad humana, de consulta en casos de extrema gravedad a petición expresa del Gobierno. Por su importancia, el Magestic permanece bajo una capa de protección contra radiaciones interestelares y cualquier arma interestelar.

Camus conocía a la perfección todos los elementos que estaban a su alcance para propiciar la paz, aún a pesar de una negativa ciudadana, todo podía reconducirse de forma adecuada. Ahora agradecía las miles de horas dedicadas a aprender los mecanismos de gobierno en las bibliotecas del Proyecto Comunidad. Podía notar cierta tensión pues en él confluían los intereses regionales de las comunidades y la continuidad de los intereses de la especie. A pesar de todo se mantendría firme en sus resoluciones.

Su posición en el Gobierno era vital como punto de encuentro entre el sistema de gobierno, el Parlamento, y el sistema de supervivencia, el Proyecto Comunidad. Desde el principio de los nuevos tiempos hubo muchos presidentes que se encontraron con problemas, y todos se habían visto en situaciones comprometidas con el equilibrio de las fuerzas. A pesar de los malos momentos habían salido airosos, y no había motivos para pensar que el más preparado de los presidentes de la República pudiera equivocarse ahora.

Su habitación en el Hotel Convector trataba de emular las condiciones de vida de los terrícolas del siglo XXI. Camus había solicitado ese ambiente porque aquel había sido el momento decisivo de la Tierra, el punto donde se escogió la vida sobre la muerte. Aquella época de la historia le inspiraba porque había sacado a relucir la humanidad que existe dentro de cada persona como algo tangible. Miles de millones de personas en todas las naciones de la Tierra se manifestaron por el fin de las guerras, y la paz ganó aquella batalla.

Un sentimiento romántico en una época violenta, pensó Camus. Las Convenciones de Defensa Anual siempre le parecían un viejo circo romano, en los que la multitud sedienta de sangre eran los representantes planetarios, y el Gobierno asistía con horror a sus deseos. Su mayor aspiración era cerrar ese tenebroso círculo, y mantener la paz al mínimo coste posible.

Los representantes de las comunidades, irían ataviados de sus trajes planetarios característicos y con sus maletines repletos de rencor y de discordia. La cámara alta del parlamento le solía parecer una sala de disfraces. Un estímulo de las bondades egocéntricas de las necesidades de cada una de las células de la humanidad. Las conspiraciones, los delitos más secretos se confluían con la verdad de los occhuns, con el espíritu del siglo XXI. Los pensamientos de Camus se sucedían mientras se higienizaba en su habitación. Podía ver con certeza el devenir de los acontecimientos, mientras el calor del agua vaporizada sobre su cuerpo, y el suave olor a rosas lo invadían de sensaciones. Parecía un viejo cuadro de la tragedia, un deseo y un destino fatal en cuya lucha el todo perecía en el silencio de la inmensidad del universo.

Los robots del Hotel Convector ultimaban todos y cada uno de los detalles de las puertas de embarque de la sala donde se reuniría la cámara alta. Todas las aeronaves deberían tener asegurado el flujo de alimentación, las comunicaciones y las necesidades de los asistentes cubiertas. A mediodía aún estaba vacío, pero ya podía apreciarse la grandeza del Parlamento. La gran cúpula filtraba la luz rojiza del astro Rey y permitía divisar los puertos donde se situarían las aeronaves de los representantes. Cientos de puertos, uno sobre otro, en una gran sala circular donde en el centro estaba el gran atril, el punto de la palabra. La oxidiana grisácea coloreaba la sala, dejando entrever su crudeza e importancia.

Camus se alimentaba a través de la cédula de energía criogénica. Consumía con extremo placer de la fuente de la vida. El PDI conectaba sus retinas con los puntos de vista de cada uno de los planetas, de cada uno de los canales de información sobre el conflicto. Su PDI introducía en su cerebro millones de datos por segundo, en forma de imágenes, y sonidos. Las últimas versiones del PDI, que el gobierno había ayudado a desarrollar, enfatizaban en un lenguaje lógico que se comunicara de forma más eficiente con el cerebro para aumentar la asimilación y la velocidad de retención. El flujo de información le mostró la importancia de aquella convención e hizo que Camus pensase en su familia. En todos aquellos momentos importantes se había acordado de ellos, tal vez como fórmula para mantenerse fiel a los valores de ser humano íntegro que le habían inculcado, aunque su familia fuese el Proyecto Comunidad. En su cerebro sonaba el latiguillo memorizado en la escuela: “Actúa de tal manera que quieras que tu máxima se convierta en ley moral universal”. Les recordaba pero rehuía utilizar los puertos de comunicación para contactar con ellos, pues ya estaban en el Magestic, y no deseaba que se preocupasen. Merecían el descanso eterno. El equipo de dirección de Gobierno irrumpió en su sala de forma estrepitosa.

- Presidente, tenemos otro ataque en la Zona 20, del Sector Basek. – le dijo Linda antes de que pudiera mediar palabra.
- Esa información no me ha llegado. – respondió Camus con tranquilidad.
- Los medios usuales de información no han detectado esta noticia, pero no tardarán en captarla. Nuestro tiempo de reacción es mínimo, unas horas a lo sumo. Los escudos ya han sido activados y las fuerzas ofensivas apuntan a los núcleos de los planetas agresores. – respondió el ayudante Kraisek.

La noticia es trágica, por primera vez no somos los agresores, pensó Camus mientras activaba su traje de protección plásmica.

- Que todos los humanos sintonicen el Parlamento con sus trajes de protección plásmica activados. Conecten con los occhuns e informen al Magestic, necesitaremos el consejo de nuestros antepasados. Todo en el máximo nivel de encriptación, es decir, sólo receptivo para humanos en posición natural o virtual. – dijo Camus con determinación. – La situación es de alerta ayudantes del Gobierno, prepárense para acudir a la Convención de inmediato, avisen de la conexión en cinco minutos a los representantes de las comunidades. No podemos demorarnos.

La noticia comenzó a propagarse. Camus y su equipo de ayudantes se dirigieron a la sala de la cámara alta en el Hotel Convector. El atril central les esperaba, apenas unas decenas de embarques estaban ocupados por sus representantes. Sus aplausos sonaron estrepitosos al ver entrar al vigésimo-noveno presidente de la República y a su equipo en dirección al centro de la cámara.

avisaba el centro de computación de la sala.

- “ Hermanos y hermanas de la República:
Hoy es un día triste. Existe una amenaza para la humanidad. Estamos siendo atacados por las fuerzas de los quasarks. Pueden ver la lista de incidencias que el Gobierno ha detectado para ustedes en la zona superior de su visión. Han utilizado armas contra nuestros hermanos de la Zona 20, del Sector Basek. Debemos alegrarnos ya que los escudos de protección han podido evitar los devastadores efectos de su ofensiva. – Camus activó las imágenes del ataque de las naves quasarks.

Durante años hemos permanecido impasibles ante las ofensivas de los quasarks. Durante cientos de años hemos querido introducirlos en nuestro Parlamento para formar una liga universal. Quisimos crear un futuro común, de igualdad y de paz. Pero no nos han hecho caso, dicen que sus sistemas son diferentes, que no creen en la democracia porque no somos iguales, dicen que el ser humano es decadente porque ya no busca la primacía y porque en su interior no hay guerras ni rivalidad. – Camus mostró su preocupación y su tristeza pues sus palabras serían horror, y significarían aquello a lo que el ser humano había sido capaz de renunciar.

Han desarrollado un arma no convencional. – las lágrimas de Camus caían sobre el atril. Han realizado pruebas fuera de nuestras Galaxias, en las que han destruido varios planetas, y esa arma apunta directamente a Europa, sede de nuestros antepasados presentes y futuros, y a Basek, capital de nuestra República.

Lo que les voy a pedir que voten es algo triste, algo a lo que nos gustaría no tener que recurrir. Podemos elegir entre ellos o nosotros. Debemos elegir entre la destrucción de nuestra civilización, o la eliminación de su especie destruyendo el núcleo de los planetas en los que habitan y esparciendo un arma biológica letal a los quasarks en todos los planetas de la República. – Camus alzó sus manos y el atril se elevó en dirección a la cúpula, la luz rojiza del astro Rey inundaba las retinas de los seres humanos.

Tienen treinta minutos para tomar una decisión.

Dios salve a la República."


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