Combustibles Sintéticos
Fecha Monday, 06 October a las 22:35:55
Tema Azul Y Verde


Actualmente casi el 90% de la energía consumida a escala mundial procede de los combustibles fósiles: petróleo, carbón y gas natural, y el 10% restante procede de las energías hidráulica y nuclear(1). La utilización de estos combustibles (sobre todo en el caso del petróleo, carbón y nuclear) lleva asociado una serie de problemas como son el agotamiento de sus reservas, la situación geográfica muy localizada de dichas reservas y la degradación del medio ambiente que conlleva su utilización en procesos de combustión (o fisión, en el caso de la nuclear).

Con relación a las reservas se estima actualmente, basándose en las reservas probadas y en la producción actual, que hay gas natural para 65 años, petróleo para 43 años y carbón para 228 años (conclusiones éstas siempre muy discutidas y variables desde el grado más catastrofista al de indiferencia total). De estos datos se desprende que la situación para el petróleo es bastante alarmante, ya que se trata de la principal fuente de energía primaria. En España en concreto representa el 56,8% de la energía primaria consumida.

De todo esto se deduce que es fundamental investigar sobre combustibles alternativos para sustituir a los combustibles fósiles. En primer lugar es, podríamos decir, una medida de prudencia, ya que no podemos confiar en que la fusión u otras fuentes de energía estén plenamente comercializadas cuando escaseen las energías convencionales actuales. De esta forma si se agota el petróleo se podría llevar a cabo una transición suave a otros combustibles. Interesaría buscar combustibles alternativos cuya procedencia se halle más diversificada, para evitar la influencia actual del precio del crudo y la incertidumbre en la seguridad de abastecimiento en la economía mundial, ya que actualmente más de la mitad de las reservas de petróleo están en manos de los países de oriente medio. Sería interesante lograr, por ejemplo, utilizar combustibles basados en los cultivos nacionales de cada país.

El probable déficit y los problemas de abastecimiento de combustibles líquidos y gaseosos de origen natural en un próximo futuro, así como los problemas medioambientales que limitan la utilización del carbón, han provocado el estudio y desarrollo de la producción de combustibles sintéticos. Los combustibles sintéticos, conocidos en inglés como synfuels, son combustibles líquidos y gaseosos obtenidos en general del carbón, aunque ocasionalmente también a partir de residuos diversos y de biomasa(2). Esta producción debe, entre otras cosas, ser económica y aceptable desde el punto de vista de la contaminación del medio ambiente.

La obtención de estos synfuels a partir del carbón o biomasa se lleva a cabo fundamentalmente por dos procedimientos que son la gasificación y la licuefacción. La licuefacción consiste en la conversión de éstos en un combustible líquido apto para la producción directa de energía, o en un sustituto líquido como suministro de refinerías, del que puedan obtenerse otros combustibles líquidos. La gasificación obtiene, como su nombre indica, un combustible gaseoso a partir del carbón. En ambos casos la ventaja medioambiental radica en que no es necesaria la combustión directa del carbón o la biomasa, con lo que se evita la liberación a la atmósfera la gran cantidad de contaminantes que dicha combustión produce. Los combustibles sintéticos en forma líquida o gaseosa no contaminante obtenidos a partir del carbón y biomasa constituyen, por ello, una alternativa a considerar. Además de su uso para la generación de agua en centrales eléctricas, pueden ser utilizados con fines domésticos, industriales o de transporte.

La idea básica de la gasificación del carbón no es algo nuevo. Hacia 1.800 se producía gas a partir de carbón al volverse la madera y el carbón vegetal cada vez más escasos para las fundiciones de hierro. Más tarde comenzó a distribuirse especialmente a áreas urbanas, por lo que se le denominaba gas ciudad. En lo que a España se refiere la primera fábrica de gas aparece en 1.842, aunque en Inglaterra ya existía una en 1.807 y veintidós años más tarde, en 1.829, más de doscientas. Los primeros hitos del desarrollo de la industria del gas en España los marcan el alumbrado con el primer farol de gas en el Aula de Dibujo de la Casa Lonja del Mar de la Junta de Comercio del Principado de Cataluña (Barcelona, 1.826) y la puesta en marcha de la rudimentaria fábrica de gas conocida como “El Laboratorio” en el alto de la calle Carretas de Madrid (1.832), con la que se inició el alumbrado con faroles de gas de algunas calles céntricas de la capital del reino. El éxito del “Laboratorio” fue tal que el rey Fernando VII dispuso otra pequeña fábrica en el Campo del Moro, inmediata al palacio real.

Como pequeña curiosidad se puede reseñar el hecho de que en el siglo X en China (hacia el año 900 según crónicas británicas) ya existían canalizaciones por medio de cañas de bambú de cierto gas que fluía del suelo, gas que se quemaba para forzar la evaporación de agua de mar, obteniendo como residuo la valiosa sal. Obviamente, no se trataba en este caso de gas procedente de la gasificación del carbón, sino de gas natural de bolsas de petróleo muy superficiales, cuyas emanaciones fueron también utilizadas por sacerdotes sumerios y asirios en sus rituales adivinatorios para predecir el futuro de forma más o menos aleatoria.

La licuefacción del carbón es algo más reciente; las investigaciones se iniciaron en Alemania hacia la década de 1.920. Durante la Segunda Guerra Mundial, japoneses y alemanes, que carecían de suministros para sus necesidades de combustible, desarrollaron varios procesos de licuefacción con los que mantuvieron en funcionamiento toda su maquinaria de guerra, e incluían fuel-oil, lubricantes y combustibles para motores y aviación. Uno de estos procesos se usa aún hoy en día en algunos países carentes de petróleo como Sudáfrica. Actualmente se están desarrollando más de media docena de nuevos procesos en plantas piloto, pero su desarrollo comercial a gran escala es, no obstante, uno de los mayores problemas planteados. Otro problema, común con la gasificación, es su gran demanda de agua que impide que, por ejemplo, se hayan utilizado las grandes reservas de carbón que existen al oeste de los EEUU y que están situadas en zonas sin grandes recursos hídricos.

Evidentemente estos procesos fueron, y son, consecuencia de unas necesidades, producidas por la guerra o por razones de independencia política y económica. De no darse estas circunstancias, los procesos habrán de ser competitivos en términos tanto económicos como de impacto ambiental frente a los combustibles disponibles, o deben suponer potenciales mejoras ante la evolución futura de la situación energética mundial. Puesto que los precios de los combustibles fósiles naturales se volvieron a moderar a partir del principio de la década de los 80, el gobierno de los EEUU, por ejemplo, ha retirado su apoyo a muchos proyectos de combustibles sintéticos. Sin embargo, se cree que varios de estos combustibles aparecerán en cantidades comerciales, inevitablemente, durante este nuevo siglo.


(1): Datos de 1.996. Siento no contar con otros más actualizados.
(2): La biomasa es la materia orgánica producida por las plantas, tanto terrestres como acuáticas, y sus productos derivados. Incluye los cultivos forestales y sus residuos, los cultivos cosechados específicamente (denominados granjas de energía) y el estiércol.






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