Michael Collins
Fecha Tuesday, 11 February a las 14:45:01
Tema Pasajes de la Historia


En la mañana del 24 de agosto de 1922, una pequeña embarcación navegaba lentamente por las aguas del río Liffey. Tenía la bandera irlandesa a media asta. Soldados del estado libre custodiaban el cuerpo sin vida de su comandante en jefe: Michael Collins. El lider rebelde que había vencido a todo un Imperio británico obligándole a negociar el fin del yugo inglés en la vieja Irlanda. Años atrás, en un barco similar bebía en compañía de soldados ingleses advirtiéndoles de que muy pronto les estaría combatiendo. Paradojicamente, la muerte de Collins le vino de una bala irlandesa, una bala que ponía punto final a su obra. Esta es su historia y merece ser contada.

Collins creció escuchando historias contadas en susurros sobre las injusticias cometidas en Eire por la pérfida albión. En su Cork natal, este hijo al que su padre en su lecho de muerte les dijera al resto de sus hermanos de que le trataran bien, pues llegaría el día en que haría grandes cosas por el país. Tanto sus profesores como su hermana se convirtieron en sus adalidades por la lucha de la libertad.

Sus años como contable en Londres, le ayudaron mucho para conocer al viejo enemigo, algo que sería clave a la hora de negociar sin ese sentido de inferioridad que tanto había acompañado a los irlandeses cuando tenían que lidiar con los anglos.
Aunque su fuerte caráter y su lado algo salvaje, le traerían algunos problemas. Una de sus aficiones era la de morder las orejas de amigos y enemigos, afición que no abandonó hasta el final de sus días.

De vuelta a casa participó en el levantamiento de Pascua de 1916, que como todos los anteriores terminó en fiasco, tanto que la republica irlandesa duró tan solo 124 horas, y en consecuencia la mayoría de sus líderes en la carcel o ejecutados. La quijotesca idea de luchar a campo abierto con las tropas inglesas mejor equipadas y entrenadas no podía librarles de los ingleses. Collins desde su estancia en prisión empezó a preparar una nueva táctica para combatir y vencer a los británicos.

Collins desde su liberación, se hizo pronto con el control del ejercito de voluntarios , sin dejar su puesto como director de intleigencia. Las tácticas que empezó a usar en el verano de 1918 resultaron ser muy eficientes. Michael creó una red de inteligencia impresionante que le hacían disponer de información privilegiada vital. Con la mayoría de los lideres republicanos en la cárcel, el camino estaba libre para él. Liberó a muchos de estos presos ante el asombro general y las carcajadas del mismo Collins. Las autoridades del Castillo de Dublin, símbolo de la dominación inglesa en la isla empezaron a dar muestras de nerviosismo y preocupación. Collisn se convirtió de la noche a la mañana en el hombre más buscado, este dormía en un lugar distinto cada noche. Durante el día, se movía en bicicleta vestido como un hombre de negocios sin levantar sospechas.

La contrainteligencia que organizó Collins es digna de elogio, en primer lugar reclutó a personal del castillo de Dublin que le proporncionaban una información detallada de los movimientos de los ingleses. Uno de ellos fue Ned Broy, el mismo que en la noche del 7 de abril de 1919 le ayudó e infiltrarse en el catillo de Dublin, pasando la noche copiando fichas y estudiando de primera mano la información del enemigo. En su lista de espías, tambien estaba James Mcnamara que provenía de una familia de gran tradición unionista, ninguno de estos espías conocía la existencia del otro, de tal forma que Collins podía saber si la información era correcta o no.
Su red de contraespionaje cubría toda las islas británicas, pero teniendo información no iba a ganar la partida a los ingleses. Collins creó entonces un grupo de élite, los doce apóstoles que iba a llevar crímenes selectivos en las filas inglesas. Collins nunca participó en la realización material de ninguno de ellos y cuentan que cada vez que mandaba eleiminar a alguien considerablemente. La reacción británica fue la de crear un grupo denominado: la banda de El Cairo, nombre que provenía en parte por haber sido reclutados esa ciudad. Además los ingleses trajeron a Irlanda los blacd and tans, llamados así por el color de sus uniformes. El primer ministro británico LLoyd George quiso convertir el país en un infierno para los rebeldes y a bien que lo consiguió con asesinatos, torturas, quema de propiedades etc.

Para octubre los nombres de la banda del cairo estaban en poder de Collins que en un golpe de suerte se enteró de que su prima trabajaba en el departamento donde se descifraban todos loa mensajes del servicio secreto británico. Al enterarse, Michael exclamó:" ¿cómo diablos han podido esta gente crear un imperio?.

Los métodos que los ingleses habían usado en su guerra contra los granjeros holandeses en Sudafrica iban a fracasar en Irlanda, y aunque llegaron a destruir pueblos enteros. Por todo ello, en una fría mañana antes de las nueve de la mañana y en un espacio de diecinueve minutos, diecinueve oficiales fueron ejecutados por orden de Collins. La represalía inglesa sería conocida más tarde como the bloody sunday, pues con unas tanquetas llegaron a disparar a una multitud que presenciaba en las gradas un partido de futbol gaélico llegando a matar a catorce personas inocentes.

Los ingleses iban a intentar dar un golpe mortal a los rebeldes antes de que la opinión pública que ya se estaba cansando de la guerra, les forzara a negociar. Así el gran fondo nacional que había creado Collins de las propinas y los esfuerzos de los trabajadores irlandeses, no solo servía a la organización rebelde sino que tenía un valor simbolico. Si los fondos eran descubiertos, la organización estaba perdida. Derek Bell era el hombre encargado del asunto, y tan pronto como pudo ser eliminado, el fondo no fue molestado nunca más.

El control británico en la isla se colapsóm, el correo era interceptado por los rebeldes, los impuestos no eran pagados, la población no colaboraba con el ejercito inglés. Por lo que el gobierno de LLoyd George decidió negociar con los irlandeses. Collins que se veía más como un general que como un político fue enviado para sorpresa de todos por el torpe De Valera, el mismo que años más tarde se convertiría en Primer ministro. Las conversaciones fueron duras pero apasionantes, en ellas intervino el mismísmo Winston Churchill que poco a poco empezó a admirar al que hasta hacía unos días era el hombre más buscado. Las negociaciones terminaron con un acuerdo que al ser firmado Collins admitía haber firmado su sentencia de muerte.

El acuerdo le daba a Irlanda lo que nunca había tenido desde la llegada de los ingleses, libertad y un estado propio e independiente, con la salvedad de que mantendrían a los reyes ingleses como jefes de estado, además una parte de Irlanda del norte, de fuerte tradición unionista se quedaba bajo dominación inglesa. De Valera y otros republicanos se opusieron, dividiéndose entre los que estaban a favor del tratado y los que se oponían. La guerra civil fue inevitable , provocando más muertos que el conflicto angloirlandés. El mismo Collins fue asesinado en una de esas emboscadas que él tanto ayudó a preparar, y murió en su Cork natal, donde había empezado todo. Su muerte fue una pérdida irreparable para Irlanda y si él hubiera vivido la historia de este país no se hubiera escrito con letras de sangre.

Aquella mañana, fría el pueblo de Dublin acudió a despedir a su héroe más amado, casi no creían que el hombre que había vencido a los británicos estuviese muerto. Su muerte conmocionó al mundo entero, sin duda cuando su novia depositó ese ramo de flores blancas sobre su ataúd, todos compartína su dolor, el dolor de una mujer que pierde al hombre con el que iba a casarse únos días más tarde. Seguro que a Michael habría disfrutado con una ceremonia tan solemne, genial, hubiera dicho con su fuerte acento de Cork. Pero sin duda, lo que no le hubiera gustado es ver el reguero de sangre que la vieja Irlanda tenía que dar en nombre de la libertad de unos fanáticos. Si solo hubieran hecho como él, cuando en cierta ocasión un grupo de unionistas le tiraba piedras al coche donde viajaba y uno de sus colaboradores sacó una pistola para repeler el ataque ylel dijo: "pistolas contra piedras no es justo". Si. sin duda, el acuerdo inicial sobre la partición de Irlanda del norte, era simplemente eso un plan inicial que hasta los británicos sabían que había que revisar después. Pues si Collins hubiera vivido, personajes como De Valera habrían tenido rivales de importancia y seguro que la neutralidad irlandesa en la segunda guerra mundial, o el cortar todos los lazos con Gran Bretaña se habrían llevado de otro modo, ya que ambos asuntos contribuyeron en gran medida a romper cualquier posiblidad de acuerdo con los unionistas. Pero lo que es peor, la muerte de Collins no trajo la ansiada paz a un país que todavía hoy trata de curar las heridas sangrientas del pasado, especialmente del norte.

Es curioso, pero después de tantos años, los irlandeses no hayan sabido acabar la obra del mejor lider que tuvieron y que tendrán jamás. El único que venció a los ingleses y que supo negociar con ellos, el mismo que cuando vio ese pequeña luz al final del tunel, fue en su busca aunque esa luz significara su perpetua oscuridad. Collins no era un santo, luchó con las únicas armas que tuvo a su alcance, no queramos juzgarle con los valores que tenemos ahora en esta sociedad nuestra de principios del siglo veintiuno, pero si aún caemos en esa tentación y lo hacemos. veremos que Collins además de buen soldado, era un constructor de sueños y nunca alguien que los destruye. Con su presencia la vida política irlandesa no habría cubierto a la vieja Irlanda de cadáveres, pero como dice una vieja canción americana: "solo los buenos mueren jovenes".





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