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<title>El Portal de la Rosa de los Vientos</title>
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<description>Rosavientos.es</description>
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<title>UMBRE - FINAL DEL TIEMPO</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=314</link>
<description>&lt;strong&gt;UMBRE, final del tiempo.&lt;/strong&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;img class=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\alignleft size-full wp-image-400\\\\\\\\\\\\\\\&quot; style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\order: 0 currentColor; margin: 0 6px;\\\\\\\\\\\\\\\&quot; src=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\http://perso.wanadoo.es/fclipper/Menu%20Principal/Biblioteca/Umbre1.jpg\\\\\\\\\\\\\\\&quot; alt=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\&quot; width=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\180\\\\\\\\\\\\\\\&quot; height=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\188\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Lo se, lo he vivido, no me pregunten pero perfectamente puedo afirmar el haber estado en el principio del final de este mundo. Hoy corria el a&ntilde;o de nuestro Se&ntilde;or de 2022 donde pasaba despu&eacute;s de que mi tiempo terminara y a tan solo unos meses despu&eacute;s ya pocas personas animales y cosas quedaban por el mundo. Mis recuerdo de a&ntilde;os anteriores afloran perfectamente sobre aquel pueblecito donde decid&iacute; pasar el resto de mi vida, ahora est&aacute; todo convertido parcialmente en escombro con nubes de gases t&oacute;xicos que hicieron de tan magnifico lugar, un pueblo espectral. Del cartel de bienvenida solo quedaba un gran trozo tirado al borde de la carretera comarcal y ro&iacute;da por la corrosi&oacute;n del que solo se pod&iacute;a leer \\\\\\\\\\\\\\\&quot;UMBRE\\\\\\\\\\\\\\\&quot; el resto fue disuelto por la lluvia &aacute;cida.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;La niebla espesa con olores mezclados era casi irrespirable, me encontraba en el momento de cruzar lo que tuvo que ser la avenida que llevaba al Ayuntamiento y a la plaza del pueblo, donde tant&iacute;simo a&ntilde;os la estatua de Sor &Aacute;ngela presid&iacute;a tan apacible lugar. No he parado de caminar por estos parajes y otra vez empieza a caer una fina lluvia pastosa y corrosiva que produc&iacute;a en m&iacute; un escozor en los ojos que quemaba la piel; alz&aacute;ndome la solapa observo que el resto de mis prendas de vestir estaban casi desechas, la tela de mi pantal&oacute;n vaquero sucumb&iacute;a antes que el cuero de la cazadora y las Rayban oscuras mostraban manchas blancas en sus cristales azules.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;A trav&eacute;s de ella pude observar como algunas personas caminaban apresuradas y como todas se dirig&iacute;an al edificio del arzobispado donde a&uacute;n segu&iacute;a en pie la gran c&uacute;pula de su iglesia, pude observar a dos vigilantes que llamaban con gestos a varios transe&uacute;ntes que entraban por los pasillos casi desnudos con el resto de sus ropas que les colgaban a jirones.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Los ojos no solo me escoc&iacute;an y dol&iacute;an, un dolor era tan interno que me estaba haciendo perder parcialmente la visi&oacute;n de las cosas al tiempo que tropec&eacute; con alguien tendido a mis pies.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;La mujer estaba extenuada, sin apenas fuerzas me pide que le ayude, sus ojos llorosos ya no ve&iacute;an. Apresurado le ayude a caminar hacia la entrada donde los vigilantes nos avistaron, uno de ellos nos ofrece un par de gafas con cristales muy oscuro, que mas bien parec&iacute;an las lentes de un soldador. Intente pedir una explicaci&oacute;n de lo que hab&iacute;a ocurrido, pero por respuestas solo consegu&iacute; unos empujones para que entr&aacute;ramos en el edificio y una culminaci&oacute;n para que us&aacute;ramos las gafas si quer&iacute;amos conservar la vista..&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Ya en el interior apenas distingu&iacute;a nada con aquellas gafas de cristales gruesos y ahumados, solo lo m&aacute;s cercanos era visible y numerosas personas andaban ciegas por los pasillos pidiendo comida, agua y ayuda. Lo peor de todo aquello era la desesperaci&oacute;n de todas ellas, agotadas, hambrientas y con la falta de visi&oacute;n, estaban perdidas en las mismas sombras del c&iacute;rculo que hac&iacute;an, muchos se agred&iacute;an presintiendo el p&aacute;nico de lo que les iba a suceder.&lt;img class=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\alignright size-full wp-image-402\\\\\\\\\\\\\\\&quot; style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\order: 0 currentColor; margin: 0 6px;\\\\\\\\\\\\\\\&quot; src=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\http://perso.wanadoo.es/fclipper/Menu%20Principal/Biblioteca/Humbre2.jpg\\\\\\\\\\\\\\\&quot; alt=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\&quot; width=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\150\\\\\\\\\\\\\\\&quot; height=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\150\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Una de aquellas personas sin darme cuenta atrapa mi brazo derecho, me costo trabajo que aquel hombre dejara de agarrarme con tanta fuerza, suplicaba que lo llevase a unos ascensores que Yo desconoc&iacute;a, estaba tan ofuscado que apenas le entend&iacute; algo mas. La mujer segu&iacute;a agarrada a mi chaqueta y a mi brazo izquierdo sin dejar de llorar, le inst&eacute; a que se callara o la dejaba all&iacute; mismo, bastante mosqueado andaba para estar bloqueado en aquel pasillo lleno de gentes atormentadas. Andamos algunos metros y terminamos en donde lo que hab&iacute;a sido una plaza y una fuente,.. casi todo destruido, pero lo que no concuerda con mis recuerdos eran las dos enormes escaleras mec&aacute;nicas que se alzaban all&iacute; en medio y que funcionaban autom&aacute;ticamente nada mas acercarse alguien a ellas, dos censores de movimientos hac&iacute;an emprender su mecanismo.&lt;/p&gt;
Demasiado altas para divisar donde nos llevar&iacute;a y encima esa espesa capa de polvo que lo domina todo oscureciendo el cielo, ambos, agarrado al pasamano nos dejamos llevar hacia la parte alta de no se donde.
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;img class=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\alignleft size-full wp-image-415\\\\\\\\\\\\\\\&quot; style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\order: 0 currentColor; margin: 0 6px;\\\\\\\\\\\\\\\&quot; src=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\http://perso.wanadoo.es/fclipper/Menu%20Principal/Biblioteca/Umbre4.jpg\\\\\\\\\\\\\\\&quot; alt=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\&quot; width=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\250\\\\\\\\\\\\\\\&quot; height=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\180\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Mientras sub&iacute;amos imaginaba la gran cat&aacute;strofe sufrida y anunciada durante siglos, mis recuerdos de aquellas pel&iacute;culas antiguas que vaticinaban todo esto, siempre fue tomado por los hombres como un film de ciencia ficci&oacute;n donde nos cre&iacute;amos tan superiores que se construyeron maquinas de neutrones para sentirse dioses y crear de nuevo el principio, antes del origen de la nada absoluta. Fueron los malditos pol&iacute;ticos del mundo que solo sirvieron para crear la destrucci&oacute;n de un sin fin de regresiones hasta que todo esto se acabe.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Llegamos al final de la enorme escalera, al frente hab&iacute;a 6 puertas parecidas a los antiguos ascensores de las grandes superficies, aunque su revestimientos estaba acolchado de goma espuma de color azul intenso y el panel de mando parpadeaba en una direcci&oacute;n en forma de flecha donde se&ntilde;alaba a un pulsador rojo.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Nos sentamos junto a las puertas para descansar y ella saco de su mochila una botella que en su interior conten&iacute;a supuestamente agua y que por el color transparente del pl&aacute;stico, m&aacute;s bien parec&iacute;a cogida de una charca llena de barro y lodo. Seguidamente verti&oacute; el l&iacute;quido en una de sus manos y se lavo la cara para terminar d&aacute;ndole un trago a la botella. Parec&iacute;a que estaba recuperando la vista, porque se me quedo mirando fijamente mi cara y con una sonrisa agradecida me invita a tomar el l&iacute;quido que conten&iacute;a la botella. Le anticipe las gracias sin atreverme a probarla, no deb&iacute;a de tener mas de 40 a&ntilde;os y su cara a pesar de reflejar el sufrimiento vivido, marcaba una faz bonita de mujer.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;La observe mas detenidamente y su cuerpo estaba muy bien constituido realzando su figura con unos senos prominentes. Ella estaba sentada y recostada contra el quicio del ascensor con las rodillas dobladas y que en semejante postura me dejaban ver de frente sus braguitas blancas. Al principio no se dio cuenta, pero mi mirada perpleja hizo que cerrase las piernas r&aacute;pidamente, luego nos miramos sin darle mayor importancia dici&eacute;ndome que deber&iacute;amos hacer si ambos desconoc&iacute;amos donde nos llevar&iacute;a aquellos ascensores.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Sopesamos juntos el regresar y coincidimos que lo mejor seria seguir, la realidad es que poco futuro hab&iacute;a y cuanto tiempo resistir&iacute;amos sin alimentos. Ella, empez&oacute; a recordar los &uacute;ltimos momentos antes del gran estruendo que derrumbaba casas y ciudades como olas invisibles de ondas penetrantes que atravesaban todo y deshac&iacute;an en trozos de materia a edificios y personas que se desmoronaban en part&iacute;culas que desaparec&iacute;an en forma de granitos de fina arena.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Se llama Vanesa y desde hacia muchos a&ntilde;os trabajaba de bibliotecaria en el pueblo, su afici&oacute;n por los libros y el cuidado a ellos hizo que se pasara ordenando aquella tarde algunos en el s&oacute;tano, cuando sali&oacute; todo estaba cambiado, apenas quedaban casas y la luz intensa casi la dejaba ciega, sin saber que hacer estuvo vagado sola y guiada por su instinto supo llegar a una gran bodega donde pudo resistir hasta acabar provisiones.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Yo le quise contar que nos conocimos har&aacute; unos 20 a&ntilde;os, recuerdo ahora aquella muchacha tan atenta y jovial que me tendi&oacute; su sonrisa muchas veces, pero no sabr&iacute;a explicarle de mi regresi&oacute;n a un estado y sitio de la vida de la cual creo que no pertenezco, mi tiempo paso y la vida deb&iacute;a de seguir su curso sin reencuentros con personas que vivieron alguna peque&ntilde;as porciones en la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Es tan complicado que ni Yo mismo sabr&iacute;a dar con la l&oacute;gica de encuentros en tiempos diferentes vividos. Siempre fui un seguidor de las ense&ntilde;anzas y teor&iacute;as del profesor Yum, el cual en sus escritos dec&iacute;a que las sucesiones del tiempo pod&iacute;an encontrarse con tiempos pasados mediante espacios en blanco forzados por cambios de materias y part&iacute;culas antiguas de neutrones. Recuerdo algunas grabaciones en sicofonias, en la cual se escuchaba hablar perfectamente a pilotos en la 1&ordf; guerra mundial estando en combate. Seg&uacute;n el profesor, las part&iacute;culas que permanecen son absorbidas por la inversi&oacute;n de los neutrones y los hacen renacen de nuevo en otro presente.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Aunque la verdad de esto que describo solo son teor&iacute;as de Yum, porque nadie las hab&iacute;a experimentado dando fe de la regresi&oacute;n de otro tiempo pasado y vivido en una misma persona.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Vanesa se incorporo,… Hab&iacute;a captado la presencia de alguna persona, el tiempo que estuvo a ciega hab&iacute;a desarrollado el sentido de poder escuchar ruidos muy lejanos. Las escaleras mec&aacute;nicas empezaron a funcionar y eso era debido al acercamiento de personas detectado por el censor. Acerc&aacute;ndose estaban tres hombres que intentaban divisar la parte alta donde nos encontr&aacute;bamos, aunque les era imposible con aquellas gafas ahumada el ver m&aacute;s all&aacute; de unos pocos metros de distancia. Uno de ellos portaba un gran machete y los otros dos con varias mochilas que pertenecieron a los ciegos de la entrada, algo me dec&iacute;a que hab&iacute;a que seguir y arriesgarnos a tomar el ascensor, no encontr&aacute;bamos otra salida y hab&iacute;a que elegir salir de aquella plataforma.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Entramos en el 3&ordm;,….y un solo un pulsador donde elegir, lo peor es que desconoc&iacute;amos si sub&iacute;amos o baj&aacute;bamos. Aquellos hombres empezaron a subir cuando se cerraban las puertas y posteriormente despu&eacute;s del pulsar me vino un lapso en segundos, tal era la velocidad del ascensor que nos hacia imposible adivinar si baj&aacute;bamos o ascend&iacute;amos, la velocidad fue exagerada que nos hizo agarrar al pasamanos de fibra de vidrio y echando el cuerpo contra las paredes acolchadas para no caer.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Fue impresionante el gasto de adrenalina que utilizamos antes de detenerse despu&eacute;s de casi 5 minutos de transito sin adivinar si sub&iacute;amos o baj&aacute;bamos. Tard&oacute; unos segundos antes de abrirse las puertas, siendo toda una sorpresa el sitio donde fuimos a parar.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;a href=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\http://hogarjuandeavila.wordpress.com/about/biblioteca/umbre4/\\\\\\\\\\\\\\\&quot; rel=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\attachment wp-att-774\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;img class=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\alignleft size-full wp-image-774\\\\\\\\\\\\\\\&quot; style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\order: 0 currentColor; margin: 0 6px;\\\\\\\\\\\\\\\&quot; title=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\Cavernas\\\\\\\\\\\\\\\&quot; src=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\http://hogarjuandeavila.files.wordpress.com/2011/04/umbre4.jpg\\\\\\\\\\\\\\\&quot; alt=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\&quot; width=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\250\\\\\\\\\\\\\\\&quot; height=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\180\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;/a&gt;Est&aacute;bamos ante una gran caverna en un lugar enclavado en unas altas monta&ntilde;as rocosas de color rojo muy oscuro, como si hubiesen sido de lava y ahora estaba todo petrificado, la tierra tambi&eacute;n oscura parec&iacute;a quemada y un leve soplo de viento refrescaba el ambiente. Sin saber que hacer y algo confusos decidimos andar hacia un claro divisado en frente, donde al fondo numerosas rocas parec&iacute;an formar casas colgantes, al menos es lo que dec&iacute;a mi imaginaci&oacute;n. Despu&eacute;s de casi 15 minutos andando sin ver signo de vida alguna, llegamos antes las enormes rocas que estaban tan bien trabadas que sus huecos parec&iacute;an a lo lejos las puertas y ventanas de algunas viviendas, lamentablemente all&iacute; no hab&iacute;a nada ni nadie y por supuesto nada de casas, todo parec&iacute;a estar en un silencio quieto, excepto un peque&ntilde;o rumor de eco que proven&iacute;a de una zanja tras las rocas.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Sentado en una de aquellas rocas, saque de mi bolsillo una peque&ntilde;a agenda y dibuje el terreno que si no fuese por las enormes colinas de monta&ntilde;as, todo este paraje semejaba ser un gran desierto, el silencio era tal que daba la sensaci&oacute;n de estar en un vaci&oacute; quieto y suspenso en gravedad. Guarde los apuntes y grave con la punta de las llaves de mi casa dos iniciales en la roca.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Est&aacute;bamos tan cansados que el hambre y la sed ya daba muestra en nosotros, afortunadamente Vanesa en su peque&ntilde;a mochila, aun tenia alguna lata de conservas y aquella botella de agua enfangada que tuvimos que beber. La noche entr&oacute; de golpe, nos despojamos de las gafas oscuras y nos refugiamos entre las paredes de aquellas enormes rocas sent&aacute;ndonos en aquella fina arena negra mientras Vanesa preparaba aquella &uacute;ltima lata de alb&oacute;ndigas con guisantes en salsa de tomate, yo pens&eacute; en buscar algunos trozos de rama o maderas para calentarlas, pero todo era tan escaso dado por el terreno tan &aacute;rido, que jam&aacute;s crecer&iacute;a una sola planta en este lugar, as&iacute; que buscar unas ramas para hacer fuego seria in&uacute;til.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;La temperatura empezaba a bajar unos grados y decidimos estar juntos bajos el hueco de las rocas he intercambiar impresiones de donde est&aacute;bamos, hab&iacute;a que valorar cuales eran nuestras posibilidades de subsistir, ma&ntilde;ana de seguro nos esperaba un mal d&iacute;a si no consegu&iacute;amos agua y comida.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;……………………………..&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;La noche paso tranquilamente y el amanecer llego con altas temperaturas que las rocas empezaban a calentarse muy r&aacute;pidamente, una gota de sudor bajaba de su mejilla cuando le di los buenos d&iacute;as, ella con una sonrisa me respondi&oacute; y pregunt&oacute; a que es debido tan alta temperatura si calculaba que solo serian las 7 hora de la ma&ntilde;ana. La verdad es que deb&iacute;amos de estar a casi 40&ordm; y segu&iacute;a subiendo el calor, tuvimos que salir de las rocas y buscar la zanja donde escuchamos el d&iacute;a anterior salir ruidos como si se tratara de turbinas y ver si hab&iacute;a personas cercanas.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Otra posibilidad seria, regresar a la cueva donde estaban los ascensores, pero algo nos dec&iacute;a que no deb&iacute;amos regresar al pueblo, todo estaba pr&aacute;cticamente destruido y sobrevivir con aquella contaminaci&oacute;n seria imposible. La zanja estaba muy cerca, no era muy grande y parec&iacute;a hecha por alguna maquina escavadora, pero la ausencia de huellas de neum&aacute;ticos o cadenas alrededor supuse que estaba hecho de otra forma.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Estaban cortados sus extremos tan perfecto que parec&iacute;an hechos con cuchillas o gravado en el terreno como un holograma en tres dimensiones, si no fuese por aquella cortina de vapor que emerg&iacute;a de la zanja, hubiese parecido estar dibujada en el suelo. El rumor era m&aacute;s perceptible cuando mas nos acerc&aacute;bamos al tiempo que Vanesa dijo que parec&iacute;a ser ruidos de aguas subterr&aacute;neas….. Nos quedamos parado unos momentos para aclararnos de donde proven&iacute;a, pero tal era la subida de calor acompa&ntilde;ada de una falta de oxigeno, que no tuvimos tiempo nada mas que adentrarnos al fondo de la zanja.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Fue una sensaci&oacute;n de hormigueo en las manos y de vaci&oacute; nos produjo solo unos instante y de nuevo esa sensaci&oacute;n de bajar tan r&aacute;pidamente en tan solo unos segundos….. Todo estaba oscuro nuestros pies estaban pisando algo blando y la sensaci&oacute;n de estar metidos en el agua hizo que bajara mis manos para palpar el liquido elemento.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Vanesa cay&oacute; en ese momento y pude escuchar el chapoteo del agua que produc&iacute;a ella al querer levantarse, acto seguido la ayude. Pasaron unos minutos para acostumbramos a la oscuridad, nuestras miradas se levantaron hacia el cielo que dibujaban algunas estrellas y varias nubes cargadas de agua que el viento empujaba. &iexcl;Ahora Si!.. Ahora pod&iacute;amos escuchar el canto del grillo y el mormullo de lo que fue en su d&iacute;a nuestra naturaleza desaparecida por aquellas maquinas antes del fin de los tiempos. Busque a Vanesa para ver si escuchaba lo mismo, ver si ella estaba percibiendo el canto de los renacuajos, el batir de alas de las aves nocturnas y el olor a tierra mojada.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Pero ella no estaba, que estaba pasando. Grite su nombre varias veces y al cabo de unos minutos comprend&iacute; que estaba solo, la busque desesperadamente al tiempo de recordar la zanja por donde entr&aacute;bamos.. No se cuanto tiempo estuve vagando y buscando por esas marismas, el barro y las picaduras de mosquitos llenaban mi cuerpo cuando otro amanecer dibujaba el paisaje y los p&aacute;jaros que comenzaban con su trinar desde los pinares cercanos.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Horriblemente cansado me deje tumbar junto aquel gran &aacute;rbol donde apaciguar mi mente y dar sentido a esto &uacute;ltimos d&iacute;as vividos donde un razonamiento ponga en orden mis dudas de temores y a ver las cosas con mas sentido controlado.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Al fondo un cartel, --&gt; Pilas 12 Km.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;No encontraba el motivo para vivir estos saltos en mi vida y tener que vivir estas situaciones, los numerosos apuntes tomado en mi agenda solo demuestran el continuo viajar entre lugares del tiempo donde posiblemente haya espacios vac&iacute;os que se pueden llenar con acontecimientos de la mente. Pero lo que no puedo explicar es como el cuerpo tambi&eacute;n puede estar presente donde la materia se supone inexistente y nunca nadie pudo regresar de la nada.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;img class=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\ wp-image-406 alignleft\\\\\\\\\\\\\\\&quot; style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\order: 0 currentColor; margin: 0 6px;\\\\\\\\\\\\\\\&quot; src=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\http://perso.wanadoo.es/fclipper/Menu%20Principal/Biblioteca/Carretera.jpg\\\\\\\\\\\\\\\&quot; alt=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\&quot; width=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\200\\\\\\\\\\\\\\\&quot; height=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\70\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;Andando por el arcen de la carretera, numerosos autom&oacute;viles pasan y nadie se ofrece ni tan siquiera a parar su veh&iacute;culo, caminando a pie recorr&iacute; la distancia existente al pueblo.  Despu&eacute;s de casi media hora entre por la ca&ntilde;ada de los p&aacute;jaros en direcci&oacute;n a Pinichi, lugar donde poder coger un Taxi para que me llevara a,........ UMBRETE.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;\\\\\\\\\\\\\\\	ext-align: justify;\\\\\\\\\\\\\\\&quot;&gt;&lt;strong&gt;Jinete.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description>
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<title>Ana y el principito</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=313</link>
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<title>Las Navas de Tolosa 1212 -2011</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=312</link>
<description>En el 799, aniversario, recreadores hist&oacute;ricos de diferentes puntos de la pen&iacute;nsula se reunir&aacute;n para representar el citado hecho hist&oacute;rico.</description>
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<title>El se&ntilde;or M&uuml;ller y el &aacute;rbol de lim&oacute;n</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=311</link>
<description>Ya todo estaba hecho. La primavera, fuera de la casa, estaba durmiendo el invierno, pronta a despertar. El se&ntilde;or M&uuml;ller miraba por la ventana, sentado en su sill&oacute;n, perdido quiz&aacute; en alg&uacute;n recuerdo de una vida de casi nueve d&eacute;cadas</description>
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<title>Don Pedro Cieza de Le&oacute;n.</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=310</link>
<description>Don Pedro Cieza de Le&oacute;n, un ilustre de Llerena.</description>
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<title>El Camino de Santiago: de la leyenda a la Historia.</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=309</link>
<description>Hace varios a&ntilde;os tuve la suerte de realizar un tramo del Camino de Santiago, el que va de Sarria a la capital Compostelana. No lo hice como creyente, porque no lo soy, sino como deportista, turista e historiador. La verdad es que me impresion&oacute; observar el gran n&uacute;mero de gente y de riqueza que puede acarrear una ciudad considerada Santa. A&ntilde;os despu&eacute;s pude comprobar eso mismo en Roma, en la ciudad del Vaticano. En este art&iacute;culo muestro un breve estudio que he realizado para intentar ver c&oacute;mo una leyenda del ap&oacute;stol Santiago ha podido a tener tanta repercusi&oacute;n en el pasado y en el presente de Espa&ntilde;a y de Europa.</description>
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<title>El cuadro</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=308</link>
<description>Ah&iacute; os envio un microrelato... espero que os guste

l cuadro esta ah&iacute; colgado, en el pasillo que comunica el sal&oacute;n con mi habitaci&oacute;n.&lt;br /&gt;
Esta recto, completamente recto y siempre esta observ&aacute;ndome.&lt;br /&gt;
El marco es gris, pero eso no importa, en la fotograf&iacute;a est&aacute; ella y estoy yo, y &eacute;ramos felices, &iquest;qu&eacute; paso entonces?.&lt;br /&gt;
Me observa y me molesta, y quiero torcerlo y tirarlo al suelo, y romperlo y prenderle fuego, no lo soporto, &iexcl;lo odio!.&lt;br /&gt;
Me est&aacute; cansando y no quiero pasar por el pasillo, porque no quiero que me mire, &iexcl;d&eacute;jame en paz!, &iexcl;te tengo miedo!. Miedo a la soledad y a lo solo que me siento, miedo a lo que soy y a lo que fui, y a no ser nada.&lt;br /&gt;
Pero el cuadro sigue ah&iacute; recto, expectante y yo aqu&iacute; mir&aacute;ndolo, no tengo mas remedio, ese cuadro es mi pasado y mis anhelos.&lt;br /&gt;
Y ah&iacute; sigue, mir&aacute;ndome y no puedo detenerlo, me persigue.&lt;br /&gt;
Ella me mira y yo me miro, y &eacute;l sigue recto. Quiero torcerlo pero no puedo.&lt;br /&gt;
Pero no importa, alg&uacute;n d&iacute;a caer&aacute; por su propio peso, al igual que estoy cayendo yo.&lt;br /&gt;
Porque somos una ca&iacute;da y caeremos juntos... dentro del cuadro.&lt;br /&gt;</description>
</item>

<item>
<title>BUENAS NOCHES LUNA</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=307</link>
<description>Os env&iacute;o un microrelato. A ver si os gusta.

Buenas noches luna”, dijo Ferm&iacute;n al salir de casa como hac&iacute;a todas las noches. Tras cruzarse la chaqueta con ambas manos empez&oacute; su camino a trav&eacute;s del callej&oacute;n. Esa noche no se encontr&oacute; con nadie antes de llegar al bar de Luis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Est&aacute; muy solitaria la noche, &iquest;Qu&eacute; tal por aqu&iacute;? Pregunto al entrar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luis mir&oacute; por encima del mostrador y continu&oacute; colocando las copas sin contestar.&lt;br /&gt;</description>
</item>

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<title>Halloween</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=306</link>
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<title>EL GRUPO DE LOS PERDIDOS</title>
<link>http://rosavientos.es/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=305</link>
<description>Eran nuestros &uacute;nicos d&iacute;as de vacaciones. Dos noches en una casa de turismo rural en las monta&ntilde;as de la brumosa Galicia, un pueblo llamado Caldarcos que se parec&iacute;a mucho a la aldea de mis abuelos que todav&iacute;a ocupaba un lugar en mi memoria. Tierra de fantas&iacute;as y de sue&ntilde;os donde puede pasar cualquier cosa. Las fotos de la p&aacute;gina web mostraban una casa de piedra rodeada de un bosque de robles y de abedules que unido al aire acogedor de las habitaciones lo convert&iacute;an en el lugar ideal para pasar unos d&iacute;as de asueto. &lt;br /&gt;
Los d&iacute;as se hab&iacute;an recortado y se fue perdiendo el fulgor del verano que dio paso a un renqueante oto&ntilde;o; esa estaci&oacute;n pintada con melancol&iacute;as&lt;br /&gt;
Mi mujer y yo necesit&aacute;bamos desconectar de la ciudad, del ruido, del sofoco, del maldito tr&aacute;fico y de las prisas por llegar a ninguna parte. Despu&eacute;s de un verano muy caluroso nos vendr&iacute;a muy bien tomarnos un respiro. &lt;br /&gt;
Salimos media tarde y pens&aacute;bamos llegar a la cena para acostarnos pronto y aprovechar la ma&ntilde;ana. Dejamos la autopista de Madrid en Vilalba y nos dirigimos hacia la costa atravesando la Serra do Xistral con parada y fonda en O Valadouro. El viaje estaba siendo agradable, con alg&uacute;n descanso en una estaci&oacute;n de servicio para reponer fuerzas y en la gasolinera para llenar el dep&oacute;sito. Tambi&eacute;n para estirar brevemente las piernas.&lt;br /&gt;
De repente, cuando subimos una escarpada ladera empezaron a caer unas gotas de agua a las que le sucedi&oacute; un aguacero seguido de rayos y truenos que se divisaban en el horizonte.&lt;br /&gt;
La radio del coche, que siempre llev&aacute;bamos encendida perdi&oacute; las sinton&iacute;as lo que achacamos a la tormenta y a la agreste geograf&iacute;a de la zona. &lt;br /&gt;
Avanzamos bajo la lluvia un par de quil&oacute;metros hasta que el coche se par&oacute; de golpe.  Pens&eacute; que ser&iacute;a cosa del motor, que se hab&iacute;a enfriado, pero al abrir el cap&oacute; no encontr&eacute; ninguna anomal&iacute;a, aunque debo reconocer que mis conocimientos sobre mec&aacute;nica son bastante limitados. Como llov&iacute;a con tanta intensidad decidimos quedarnos en el coche, hasta que se estrope&oacute; el aire acondicionado y nos vimos obligados a bajar. No se divisiva ninguna casa ni pasaba ning&uacute;n otro veh&iacute;culo. Las posibilidades eran pocas y evit&eacute; contarle a &Aacute;ngela, mi mujer, que esa era una zona de lobos. Caminamos calados, con un fr&iacute;o monta&ntilde;oso que no era nada habitual en el verano hasta que vimos que sal&iacute;a humo de lo que parec&iacute;a una chimenea. Descendimos por un sendero recubierto de barro y tras varias horas de caminata llegamos a una casa recubierta de hiedras en la que se ve&iacute;a una luz. Utilizamos la aldaba para llamar y tras unos segundos apareci&oacute; un hombre muy mayor con una chaqueta de lana y nos pidi&oacute; que nos sent&aacute;ramos junto al brasero. En la mesa hab&iacute;a cubiertos para cuatro personas, aunque la impresi&oacute;n es que all&iacute; s&oacute;lo viv&iacute;a el anciano. Nos aclar&oacute; que hac&iacute;a a&ntilde;os que se hab&iacute;a ido, lo que entendimos como que hab&iacute;an fallecido, pero los platos y los vasos estaban dispuestos para su familia. Le contamos lo que nos pas&oacute; y se ofreci&oacute; a que pas&aacute;ramos la noche en su casa. A &Aacute;ngela no le pareci&oacute; buena idea, pero tal y como estaba el tiempo y sin coche, era la &uacute;nica opci&oacute;n que nos quedaba. Comimos algo de pan con queso y vimos como el hombre se dirig&iacute;a a aquellas personas invisibles, hasta les serv&iacute;a comida, lo que nos dej&oacute; estupefactos. A su mujer s&oacute;lo le puso un vaso de leche porque nos cont&oacute; que le sentaba mal cenar demasiado. &lt;br /&gt;
Nos acostamos muy temprano en una cama enorme y a lo largo de la noche no dejamos de escuchar ruidos; era imposible dormir, a lo que tampoco ayudaba el olor a cera que se hab&iacute;a extendido por toda la casa.  Me levant&eacute; y cuando baj&eacute; a la entrada vi al hombre con un caldero en el que hab&iacute;a varias hierbas que desprend&iacute;an un fuerte olor. Me dijo que ten&iacute;a que hacer un peque&ntilde;o viaje, que le estaban esperando un grupo de personas, entre ellas su familia que ten&iacute;an cuentas pendientes y que deb&iacute;a ayudarlos. Se me ocurri&oacute; pensar en la Santa Compa&ntilde;a y lo dije en alto, pero &eacute;l prefer&iacute;a llamarles Grupo de los Perdidos. Tienen alguna deuda, y est&aacute;n entre este mundo y el otro. Todas las noches con la luna menguante ten&iacute;a que realizar ese trabajo y de paso ir a buscar a nuevos miembros de su equipo, alguno de los cuales se resist&iacute;a. Me propuse que lo acompa&ntilde;ase, pero lo rechac&eacute;. Pens&eacute; que ser&iacute;an cosas de antes, sin importancia, pero cuando sub&iacute; a la habitaci&oacute;n desde la ventana vi como un reguero de luces se alejaba entre la oscuridad de las monta&ntilde;as. &lt;br /&gt;
ANT&Oacute;N LAMELA
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